Haikús en el camino del río

Haikús en el camino del río

Por: Valeria Isaza. Lic. Filosofía

 

Se va la mañana entera viendo revolotear la mariposa.

La libertad no es otra cosa que encontrarse descalza en medio de un río.

La luciérnaga deja de ser insecto para convertirse en estrella.

Anochece solo los cocuyos iluminan el sendero.

El canto del sinsonte hace detener en el camino.

Se deja ver la soledad posada en una rama.

Noche sin luna el cocuyo busca ser estrella.

Me saca de la quietud del agua una hoja que cae.

Flores blancas emprenden el vuelo: ¡eran garzas!

La lluvia cae a mojar la tierra eco de cuevas profundas lirios en flor.

Las voces incesantes de las cigarras claman por lo perdido.

Sepultada en el vientre de la tierra brota la cigarra.

Al igual que la mariposa el sol hace dormir cuando se posa sobre el rostro.

Mañana en bruma la rama enchamizada toca el río.

Junto a las aguas también el rumor de las cosas que crecen.

Luna en la montaña las luciérnagas alumbran mi sombra larga.

Sobre la línea que separa la tierra del cielo: blancura de estrellas.

Se abre paso entre las sombras la luna amarillenta.

Adentro también habitan luciérnagas y sombras.

Las flores del borrachero se inclinan a besar el río.

Ante la inmensidad nada que decir: rumor de noche.

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