“Cuando el ser humano, inducido a una viva observación, comienza a mantener una lucha con la naturaleza, siente ante todo el impulso irrefrenable de someter a sí mismo los objetos. Sin embargo, muy pronto éstos se le imponen con tal fuerza que siente cuán razonable sea reconocer su poder y respetar su acción. Apenas se convenza de este influjo recíproco, caerá en la cuenta de un doble infinito.” ( Goethe), (1).

El presente es un informe escrito y fotográfico que recopila algunas de las experiencias y vivencias de la expedición al Cerro Tusa y la ruta arqueológica en sus inmediaciones. Experiencia que se fue transformando gradualmente en un peregrinaje por los caminos de la ciencia y del espíritu. Las conclusiones y resultados son el esfuerzo de todo el equipo de trabajo. 

Agradecimiento profundo a Pablo Aristizábal por la coordinación y logística general de este encuentro y a Felipe Valencia Rendón por su apoyo, dedicación y compromiso con los procesos agroecológicos en armonía con los territorios y su cultura, su visión y amistad fue fundamental para el desarrollo de este compartir.

Aerofotografía de Santiago Chiquito Garcia

Introducción

Cuando nos enfrentemos a un problema o desarmonía, debemos mirar hacia el origen para encontrar la solución de todo conflicto. Es uno de los consejos que entregan las Sabias y Sabios de los pueblos originarios ante la difícil situación que afrontamos en la actualidad, en la cual la pérdida de identidad individual y cultural han generado una desconexión de la tierra y de los procesos ecológicos, a tal grado que las hipótesis y teorías científicas se quedan cortas en el momento de plantear soluciones efectivas ante la crisis mundial que estamos viviendo. Una crisis en la cual el secularismo y el dogmatismo religioso parecen sucumbir irremediablemente, del mismo modo en que una gran estructura se colapsa debido a la inestabilidad de sus bases . 
Entonces, ¿cómo ese mirar hacia el origen puede ayudarnos? En la cita inicial del Naturalista y Artista Goethe, se plantean dos pistas fundamentales, esto es: el reconocimiento de un diálogo con la Naturaleza o “influjo recíproco”, donde el objeto (fenómeno natural) es elevado al nivel de sujeto (Madre Naturaleza), consolidándose una relación basada en el conocimiento intuitivo que transforma y nutre a ambas partes en este diálogo, o un “doble infinito”, en el cual el científico y la misma humanidad aprenden a conectarse con la Naturaleza de una manera no explotativa  (2).

Con el propósito de llevar lo anterior al terreno de la práctica, a continuación presentamos “Peregrinaje por los caminos de la Ciencia y del Espíritu”, un informe general a partir de una expedición por la ruta ancestral que conecta diferentes sitios arqueológicos del Cerro Tusa y sus alrededores, en el Municipio de Venecia, Suroeste Antioqueño; cuyo objetivo, si bien inicialmente fue el de hacer un diagnóstico general del potencial arqueológico y de flora, empleando herramientas de localización aérea (Dron) y terrestre (con la ayuda de GPS) de las rutas principales que conectan las Cuevas de Santa Catalina o el Cuevero, los caminos precolombinos en piedra, la piedra del eco, los cementerios ancestrales, el sitio ceremonial del Cerro Tusa, la cara de la Diosa y el petroglifo Dios rana de la quebrada la Arabia. Es significativo mencionar que este diagnóstico también incluyó una introducción al potencial educativo y curativo que va más allá de lo observable de forma separada en cada lugar, ya que a través de la introspección y de técnicas de conocimiento intuitivo de Naturaleza provenientes de la Sabiduría Ancestral se logró tener una aproximación a una visión del recorrido como un tejido de sitios energéticos, cada uno con un propósito que interactúa recíprocamente entre el visitante y el territorio.

Aerofotografía de Santiago Chiquito Garcia

Equipo de trabajo y ruta

El equipo que conformó este peregrinaje con fines científicos fue: Pablo Aristizábal (arqueólogo, antropólogo e ingeniero ambiental), Victor Hugo Restrepo (Guía local del municipio de Venecia, técnico en turismo y medio ambiente), Santiago Chiquito Garcia (aero-fotógrafo y editor de video), Angélica Díaz Pulido (Bióloga, especialista en fauna), Natalia Ramírez (Zootecnista. Conservación y declaración de áreas protegidas), Felipe Valencia (Ingeniero Forestal. Madre Tierra Permacultura), Carla Bajonero (Socióloga. Musa del Trópico) Saúl E. Hoyos Gómez (Biólogo y naturalista), Sebastián Restrepo (Profesional en finanzas y relaciones internacionales. Visión Suroeste), Natalia Mejía (Arquitecta. Parques Comfama) Federico Botero (Abogado, Derecho Ambiental. Ecoral), Andrés Walker Uribe (Peregrino), Walter Andrés Gómez – Vishnu BD – (Biólogo, estudiante de Sabiduría Ancestral. Voces de la Madre Tierra), Beimar Dávila (guía Cuevas de Santa Catalina), Blanca Dolly Perez Restrepo (alimentación), Juancho (conductor).

Fotografías de Federico Botero y Felipe Valencia

La ruta arqueológica realizada hace parte de un estudio previo compilado y profundizado por el arqueólogo Pablo Aristizábal Espinosa en el trabajo de grado «Prospección arqueológica en los alrededores de Cerro Tusa, municipio de Venecia, Antioquia, 2002» y en la obra “Develando el Misterio de Cerro Tusa: Investigaciones arqueológicas en el municipio de Venecia, Ant”, 2019. En esta profunda y completa investigación, se hace referencia al Cerro Tusa como “el principal santuario precolombino del departamento de Antioquia” en el cual, habitó la tradición ancestral Zenufaná entre los años 0 y 800 d.C, cuyos habitantes desarrollaron una relación armoniosa con el territorio, construyendo y manteniendo los caminos ancestrales en piedra (Venecia – Bolombolo), los cuales datan de hace 2000 años (Aristizabál, 2019) y que fueron empleados con fines comerciales y ceremoniales, conectando los principales sitios de ofrenda y ceremonia, tales como las cuevas de Santa Catalina, la piedra del eco, los cementerios y la piedra de la ofrenda que apunta hacia una impresionante piedra en forma de rostro de mujer.

El camino ancestral en piedra, es aún empleado como camino de servidumbre entre los habitantes de la zona y básicamente es el hilo conductor que conecta los sitios ancestrales relacionados con el estudio de la sabiduría, la consulta espiritual y ceremonias.

Cuevas de Santa Catalina o el Cuevero. Fotografías de Felipe Valencia y Pablo Aristizábal.

Tiempo en espiral

El pensamiento occidental tiende a definir la naturaleza y al viviente en términos de una metáfora de temporalidad lineal, en la cual, pasado, presente y futuro se ubican en una línea del tiempo de forma unidireccional, generando un condicionamiento mental que nos hace pensar en el tiempo en términos cuantitativos y por lo tanto condicionando la naturaleza a abstracciones y estructuras racionales. Por ello se hace necesario apelar a metáforas vivas que nos permitan estudiar y apreciar el entorno de forma más intuitiva y dinámica: esto es la espiral, la cual está implícita tanto en el lenguaje de la naturaleza misma como en el legado de los pueblos originarios (Gavilán Pinto, 2011). El tiempo en espiral nos permite comprender que somos parte de los ciclos de la naturaleza y que por lo tanto somos el resultado de nuestras propias acciones.
Aplicado lo anterior en el presente análisis reflexivo, podemos comprender que tanto los caminos ancestrales, como las cuevas, cementerios, los lugares de ceremonia y los petroglifos que dejaron los Zenufaná en el Cerro Tusa y sus alrededores; no son elementos del paisaje congelados en el tiempo, sino que por el contrario poseen una memoria que permanece dinámica, adaptándose a las condiciones del medio y aun ejerciendo una influencia sobre el territorio, y sobre quienes aún desean recorrerlos de forma armoniosa, sin destruirlos y sin violentarlos. Nuevamente nos encontramos ante un “doble infinito” del que nos habla Goethe; por un lado, el territorio, su memoria arqueológica y potencialidad ecológica; y por el otro la persona visitante, que sin importar su ocupación, género, posición social etc, también posee una memoria y una actitud ante el conocimiento.

Fotografías de Felipe Valencia, Saúl E. Hoyos Gómez y Pablo Aristizábal. Para una mayor documentación sobre estos lugares se recomienda el texto “Develando el Misterio de Cerro Tusa” de P. Aristizábal, 2019, (3)

Diálogo entre Territorios

La interacción entre el territorio ancestral y los seres humanos puede generar una relación basada en el servicio, el conocimiento y la sanación, siempre y cuando exista una previa capacitación, disposición y capacidad de asombro y respeto de los lugares; pero también puede originarse una relación basada en la indiferencia, el miedo o el rechazo, cuando existen barreras mentales, prejuicios sociales y hábitos que condicionan la percepción de los visitantes; finalmente está la relación basada en la explotación, la destrucción y la contaminación, cuando la ignorancia generada por el colonialismo y el consumismo bloquean y cortan cualquier intento de aproximación no violento hacia el territorio. Se hace necesario entonces una metodología de aproximación al diálogo con el territorio ancestral, la cual no contradiga, sino que armonice y complemente los métodos y técnicas de acceso al conocimiento científico en la naturaleza, que permita educar y formar al visitante que posee fines turísticos y recreativos.
Por consiguiente, vemos como la conservación de los ecosistemas, del patrimonio arqueológico y del paisaje no puede estar separada de la educación basada en los valores y principios de origen que hacen parte del paradigma de los pueblos originarios, ya que de lo contrario podemos caer en el recurrente error del antropocentrismo y del materialismo reduccionista, los cuales basan la relación entre el ser humano y la naturaleza a través de la racionalidad, el patriarcado y de una concepción artificial de la naturaleza como objeto de explotación.

Fotografías de Saúl E. Hoyos Gómez, Andrés Walker Uribe y Felipe Valencia,*Las metodologías de meditación e introspección hacen parte del proceso “Hijos de la Madre Tierra”, desarrollado desde 2014 con apoyo de líderes tradiciones de la Sierra Nevada y complementos pedagógicos de Walter Gómez y Julián Sánchez, para más info: www.vocesdelamadretierra.org

Resultados y Conclusiones del Grupo

Si bien resulta casi imposible expresar en palabras las impresiones que recibe el ser desde el tejido conformado por ecosistemas, sitios ancestrales y ceremoniales en la naturaleza, componentes del paisaje modulados por los movimientos geológicos e hídricos y la interacción de un equipo humano diverso y compenetrado con el territorio; a continuación se presentan algunas de las apreciaciones de cada integrante, con el objetivo de ofrecer una mirada más amplia de este «peregrinaje por los caminos de la ciencia y del espíritu» . 

Pablo Aristizábal (arqueólogo, antropólogo e ingeniero ambiental): «Cerro Tusa nos evoca lo telúrico, los grandes eventos volcánicos de hace millones de años…
Representa lo primigenio, el lugar del origen…
Al peregrinar a Cerro Tusa los pueblos hacían un regreso al origen, al lugar de surgimiento de la tribu…
Es tal vez por eso que emana una energía casi magnética, que nos cautiva, pues es un sitio de poder donde afloran rocas prístinas, muy antiguas, que nos invitan a viajar atrás, a los primeros tiempos de la creación del planeta.
Durante el peregrinaje realizado con el equipo de investigación se logró unir una expedición científica con un viaje al interior…lo que enriqueció la vivencia de cada uno de los participantes.
Las personas hoy en día necesitan experiencias que los ayuden a conectarse con la naturaleza, con sus ancestros, con su identidad. Considero que esta experiencia que tuvimos como grupo es lo que podría generar y potencializar el parque Cerro Tusa, una experiencia de peregrinaje para los visitantes, donde se unen conocimiento científico, valoración y respeto del patrimonio arqueológico y ecológico, y el conocimiento de uno mismo, a través de la meditación dirigida con un sentido en cada uno de los sitios sagrados del recorrido, uniendo mente, corazón y espíritu de los viajeros…
El Parque Arqueológico y Natural Cerro Tusa puede ser un proyecto piloto, para replicarlo en otros lugares del Suroeste de Antioquia, el departamento y el país, donde ciencia y espíritu se unen en un lugar de paz y de reencuentro con los ancestros, la naturaleza y con nosotros mismos como seres humanos…
Como investigador en el campo de la Arqueología, me siento muy agradecido con todo el equipo de personas que participaron en este viaje al interior, en especial con Vishnu (Walter Andrés Gómez) por sus enseñanzas profundas, por introducirnos en su manera de entender los sitios sagrados y arqueológicos, la cual nos permite acercarnos e ingresar con respeto y devoción…Esta experiencia podría ser replicada a cada visitante del Parque Arqueológico y Natural Cerro Tusa, lo cual sería de gran ayuda para valorar mejor el parque y su potencial, incentivar su cuidado y protección como montaña sagrada, y a transformar a las personas que lo visitan…»

Carla Bajonero (Socióloga. Musa del Trópico): «Aprender a sembrar como el bosque: Cuando un sembrador camina por el bosque tiene ante sí una herramienta de aprendizaje más poderosa que cualquier técnica de siembra. Eso sí, el lenguaje es diferente, sólo lo comprende aquel que observe de manera profunda la naturaleza.
Algunos dirán que un museo, un camino precolombino o un bosque no enseñan a manejar el azadón, ¡y es verdad! pero cuando nos damos la oportunidad de recorrer la flora de nuestro territorio, de observar sus ciclos, sus animales, sus microorganismos y las formas milenarias de intervenir el paisaje; comprendemos que la siembra va más allá del azadón y el machete. Es un acto de profundo reconocimiento de los patrones naturales.
De hecho, en esta oportunidad estuvimos en una clase magistral con el bosque. Durante tres días recorrimos los caminos precolombinos de las zonas boscosas del municipio de Venecia ¿y saben que fue lo más poderoso de esta visita? Recordar que las soluciones a grandes problemas de la humanidad están en nuestro pasado, o al menos el legado de nuestros ancestros son un gran punto de partida.
La captura masiva de carbono, la recuperación de los suelos, la abundancia agroalimentaria, la regeneración del paisaje, el diseño eficiente de caminos… todo esto está en el bosque y en las formas ancestrales de intervención de la naturaleza. Sólo es cuestión de mirar con otros ojos y saber que la siembra implica ante todo: historia y paisaje».

Santiago Chiquito García (aero-fotógrafo y editor de video): «Debemos aprender la humildad para sentirnos parte del paisaje y lograr una conexión verdadera que nos permitan determinarlo y conocerlo, ya que de lo contrario obtendremos una determinación imprecisa que acarrea un sinnúmero de problemas. Debemos aprender a observar, a leer y a conectarnos con la Naturaleza y sus paisajes».

Angélica Díaz Pulido (Bióloga, especialista en fauna): «Durante el recorrido encontramos algunos rastros de mamíferos que habitan este territorio e incluso observamos un zorro (Cerdocyon thous), una especie que se ha adaptado al impacto antrópico y que como la historia de las poblaciones humanas que lo han habitado parecen invisibles a los ojos de muchos. El Parque Arqueológico y Natural Cerro Tusa es una oportunidad para reconocer la historia natural que lo habita y entretejerla con la historia de las poblaciones humanas que han transitado este territorio, armonizándonos con la naturaleza y aprendiendo de ella para generar acciones que nos hagan resilientes a los cambios».

Natalia Ramírez (Zootecnista. Conservación y declaración de áreas protegidas): «La conservación de la naturaleza está ligada directamente con la conservación de la identidad cultural, ambos son importantes para generar sentido de pertenencia por parte de la comunidades que habitan el territorio, que son precisamente a partir de las cuales deben iniciar los procesos de conservación ( naturales culturales).
Para mí, las iniciativas de conservación son netamente sociales pues son estas las que generan los impactos (negativos/positivos) en el territorio.
Generar sentido de pertenencia es lo más importante: el rescate de la identidad tanto cultural como natural».

Saúl E. Hoyos Gómez (Biólogo y naturalista): «Re-descubrir el territorio, re-encontrarnos con los amigos, re-encontrarse con uno mismo, mientras se disfruta del paisaje y de lo intangible, mientras se camina por senderos de roca prehispánicos, apreciando y compartiendo la vida».

Federico Botero (Abogado, Derecho Ambiental. Ecoral): «Más que un peregrinaje esta salida ha sido una ventana a observar todas las posibilidades que tiene la bio-región del Suroeste, viéndolo no de forma aislada a cada municipio, sino en su conjunto, más allá de las fronteras. Veo una bio-región con muchas posibilidades que muchas veces permanecen ocultas, tales como el potencial cultural, natural, humano etc. Haber estado en Cerro Tusa me abrió la consciencia sobre todas las  posibilidades de ver como podemos aprender a re-conectarnos con la naturaleza y con otras formas de habitar el territorio, a través del legado que han dejado los primeros habitantes que se acuestan y levantan agradeciendo al sol «.

Sebastián Restrepo (Profesional en finanzas y relaciones internacionales. Visión Suroeste): «Me llevo una enseñanza muy grande desde el punto de vista profesional ya que logré percibir una relación muy estrecha que las culturas ancestrales tuvieron con el paisaje. Sus formas de construcción de rutas, sus trabajos hidráulicos, sus sitios de entierro. Son trabajos que seguro fueron desarrollados en varias generaciones, y que siglos después aún perduran.

En términos personales, que también serán útiles en mi trabajo, puedo comprender y sentir que el territorio es sagrado; que sus cerros tutelares han sido lugares místicos y de rituales, que las montañas son templos. En general todo sitio y espacio en el cual uno pueda conectarse con la naturaleza es así  mismo un templo.
Finalmente me llevo una profunda reflexión sobre los saqueos, la profanación o explotación de sitios ceremoniales de las culturas ancestrales y en general la degradación que hemos causado a estos sitios y al paisaje. No sólo son los huecos que ahora alteran estos espacios, sino la deforestación y considerar que muchas especies hoy en día ya no habitan esas tierras, que nos hemos apropiado de casi todo, que hemos talado una gran cantidad de bosques. Todo esto debido a la carga del «hacha que mis mayores me dejaron por herencia«. Por lo tanto, no con el ánimo de generar un juicio, pero si de asumir una responsabilidad que nos integre a todas y a todos, tenemos que revertir todo este daño. La herencia a futuro debe ser sembrar».

Natalia Mejía (Arquitecta. Parques Comfama): «Desde mi quehacer y profesión, comprendo que la montaña sagrada: Cerro Tusa, va mas allá de sus límites físicos, geográficos y geológicos. Esta experiencia me mostró aspectos que van más de lo que yo misma tengo enfocado para diseñar. Por lo tanto, me queda muy claro que es necesario peregrinar en este territorio y sanarme a través de la memoria de los ancestros que lo habitaron y de la naturaleza misma; moverse por el espacio, recorrerlo, hacer las actividades para pedir permiso, en general, honrar el espacio. Por ello considero que en ese sentido la arquitectura se expande y se sitúa como una actividad que hace parte de un todo, es decir, no se trata de generar una infraestructura o edificio que contenga personas, se trata de complementar un peregrinaje y un acto de meditación. 

Logré comprender tambien que todo el territorio abarca varios tipos de paisajes, desde zonas abiertas hasta espacios mas cerrados, tipo recintos. Por ejemplo, cerca de la base de la montaña se generan resguardos que invitan a la introspección y a la meditación a través del sonido, debido a la acústica que genera la montaña.  En el resto del recorrido se observó espacios más abiertos  y una relación con una visión más general. 

Mi conclusión desde el punto de vista de la arquitectura, es que debemos honrar a nuestros ancestros  y ser muy mesurados, respetuosos y cautelosos con lo que ya se encuentra en el territorio y el paisaje, ya que no se trata de ser protagonistas con la arquitectura, ni de interrumpir el paisaje, la topografía y las condiciones que ya existen. Mas allá de entender la arquitectura como un desarrollo espacial, debemos entender el conjunto de muchas actividades, el peregrinar, tener experiencias vivenciales en el cerro como montaña sagrada».

Andrés Walker Uribe (Peregrino): «La peregrinación por el territorio ancestral de cerro Tusa con tantos y variados personajes fue mágica para mí. Desde el punto de vista antropológico, de la conservación de flora y fauna. Estoy muy contento de lo que se está gestando con el parque. Tuve unas sensaciones y revelaciones increíbles guiadas por Pablo desde las comunidades indígenas ancestrales locales y con Vishnu desde lo espiritual, ambos acompañados con melodías que me hicieron resonar».

Victor Hugo Restrepo (Guía local del municipio de Venecia, técnico en turismo y medio ambiente): «Considero que las orientaciones  científicas que han sido aportadas por el grupo son muy significativas, sin embargo me pareció muy importante la orientación pedagógica que se realizó para poder apreciar el exterior desde el trabajo interno, ya que por un lado esta el conocimiento histórico que nos habla acerca del territorio y por ejemplo, sobre el saqueo que ocurrió en los cementerios ancestrales, pero por otro lado esta el dolor causado y la necesidad de hacer una labor sobre el perdón y el agradecimiento, debido a que no podemos simplemente ignorar todo lo que ha sucedido en estos lugares.

Me parece que los procesos de pedagogía y de concientización son  realmente necesarios, pues más allá de la capacidad física que cualquiera puede tener para hacer los recorridos, está la consciencia del cuerpo y de los lugares que se esta caminando, del tiempo, de los ancestros… También me pareció muy profundo e importante, la valoración que Pablo tuvo respecto a este tipo de actividades».

Walter Andrés Gómez – Vishnu BD – (biólogo, activista, estudiante de Sabiduría Ancestral. Voces de la Madre Tierra): «Del mismo modo en que los animales de granja se acostumbran a los corrales y rejas con el paso del tiempo, la humanidad parece acostumbrarse también a los paradigmas y doctrinas de antaño como el materialismo, el reduccionismo, el antropocentrismo y el fanatismo religioso, etc., los cuales han demostrado su poca aplicabilidad en el momento de responder a las preguntas fundamentales que definen nuestras vidas: ¿Quién soy? y ¿qué relación o deber tengo con el mundo? Este peregrinaje me demostró que las memorias ancestrales presentes en los territorios y en las personas, son capaces de activarse y de armonizarse. Generando con esto un cambio de consciencia personal en la capacidad de observar, de escuchar y de percibir el entorno. Las viejas estructuras rígidas y artificiales que hemos creado para definir los fenómenos naturales según nuestra propia razón, deben transformarse en estructuras orgánicas y vivas, capaces de liberar nuestra verdadera capacidad cognitiva e intuitiva. La protección y conservación de la Naturaleza no esta separada de la protección conservación de nuestra propia consciencia. Puesto que nosotros mismos somos parte los ecosistemas y de los territorios mismos.

Durante siglos hemos considerado que las revoluciones científicas y educativas son lideradas por la racionalidad del ser humano, sin embargo el colapso de las estructuras y de los viejos paradigmas, parecen demostrarnos que esta vez es la misma Naturaleza la verdadera Maestra y Sabia. La siguiente pregunta será, ¿cómo aprender entonces a ser un estudiante sincero de esta gran Maestra?».

A continuación se muestran algunos de los especímenes registrados en campo

Agradecimiento profundo a Saúl E. Hoyos Gómez, por su capacidad de compenetración con la naturaleza y facilidad que prestó para la identificación y muestras fotográficas y ejemplares en campo. 

*Fotografías e Identificación en campo de Saúl E. Hoyos Gómez. ( saulhoyos@gmail.com )

Agradecimiento profundo a Angélica Díaz Pulido, por su esfuerzo en campo y sensibilidad con los espacios.  

Huellas de mapache o Procyon cancrivorus. Identificadas por Angélica Díaz Pulido.

Profundo agradecimiento a todo el equipo de logística y de peregrinaje, especialmente a Felipe Valencia por su amplio registro fotográfico y apoyo incondicional en todo el peregrinaje, al territorio ancestral por permitirnos comprender, sanar y reconocernos como partes integrales de él y a todos los Guardianes y Guardianas que lo custodian.

Redacción y Edición: Walter Andrés Gómez Vera – Vishnu BD -.  Corrección de textos: Valeria Isaza.

Fotografía:  Saúl E. Hoyos Gómez, Andrés Walker Uribe y Felipe Valencia , Pablo Aristizabal, Federico Botero, Santiago Chiquito Garcia.

 

Referencias Bibliográficas

(1). Para efectos de una lectura más apropiada con los contextos, se incluye en cursiva ser humano, en lugar de la palabra original del traductor, hombre, en la cita de Goethe.

(2). Para más detalles de la interpretación científica del pensamiento intuitivo de Goethe, ver. “Análisis de la Metamorfosis de las plantas de Goethe” de Walter Gómez, 2014.

(3). Para mas detalles sobre la arqueología del Cerro Tusa, “Develando el Misterio de Cerro Tusa” de P. Aristizabal, 2019, y Prospección arqueológica en los alrededores de cerro tusa municipio de Venecia – Antioquia. Pablo Aristizábal Espinosa Universidad de Antioquia, Medellín 2002.

Anexos