Mes de la Tierra # 1- 22/04/2022

«¡Oh, Tierra!, madre mía,
sitúame por favor en un lugar seguro y feliz.
En armonía con el plan Universal, sitúame, ¡oh, Sabia!,
en la gloria y en la riqueza del ser.»

(Bhumi Shukta. Atarva Veda)

Introducción al boletín

Para ayudar a sembrar en los corazones la necesidad de hacer un acuerdo de paz con la Madre Naturaleza y pasar de considerarnos una especie dominante que puede explotar y manipular a su antojo el medio ambiente que le rodea, es fundamental auto-reconocernos como hijos de la Tierra. Esto constituye un paso importante en la práctica ecológica de esta “cultura occidental” y materialista, pues implica hacer a un lado nuestro ego académico, fanático-religioso y antropocéntrico. Tanto los dogmas cientificistas como los religiosos imperantes y coloniales tienen algo en común: la idea de que el ser humano es, o bien un producto de la evolución o una creación divina, destinada a someter a las demás entidades vivientes como producto de la evolución o como un designio supremo.

Hemos sometido a la Naturaleza como un objeto que puede ser explotado, bajo el pretexto de nuestra lucha por la supervivencia (desde el punto de vista biológico reduccionista), o bajo la idea de que somos los únicos seres con alma o consciencia enviados a sufrir en un paraíso terrenal (según los dogmas seculares y coloniales). Por lo tanto, este paso nos invita a experimentar la muerte del ego, alimentado con más de 300 años de historia de la ciencia y casi dos siglos de adoctrinamiento, inquisición y colonización.

Sin embargo, existe un segundo paso aún más importante que el anterior, superando las ideas consumistas del marketing mediático y las modas de tinte new age, donde los conceptos chamánicos y las filosofías místicas se vuelven el bocadillo de cada día en las redes sociales. Se trata de incorporar en nuestra vida cotidiana una práctica, disciplina o conjunto de hábitos basados en un acuerdo de paz con la Naturaleza, entendiendo con esto que las guerras políticas, biológicas y religiosas entrañan un deseo de control territorial y de recursos naturales, donde los líderes políticos, científicos y espirituales (respectivamente), juegan un papel crucial en la educación y pensamiento de toda la sociedad.

Nos encontramos ante un paso que involucra armonizar, donde los opuestos (ciencia – espiritualidad, masculino – femenino, derecha – izquierda, verdad – mito, etc.) se complementan sin competencia ni lucha, entendiendo con esto que todas las guerras y conflictos que vivimos son realmente entre hermanos sobre un mismo territorio, sobre una misma Madre que ve a sus hijos en una lucha frenética e incoherente.

El boletín de Voces de la Madre Tierra es un grano de arena pequeño y humilde, sencillo y artesanal, para servir y acompañar en este caminar hacia una verdadera paz con la Tierra, sin idealizaciones ni juegos de palabras, pues ellas mismas son instrumento de creación literaria al servicio de las sabias y sabios que nos han inspirado.

Ciencia y Espíritu

Bhumi Shukta

Este Shukta, es un himno de glorificación a la personalidad de la Tierra, quien es conocida en la milenaria cultura Védica con el nombre de Bhumi Devi en lengua sánscrita, y que representa una joya poética invaluable del Atharva Veda, el cual es uno de los 4 Vedas o textos sagrados más antiguos del mundo, compilados originalmente por el gran sabio Krishna Dvaipayana Vyasa, o Vyasa Deva hace más de 5.000 años. Bhumi Devi es considerada también una expansión de la energía femenina espiritual o Radha, y por ello es nombrada también en el presente poema como la esposa de Vishnu o Dios.

Por: Vish Bhak. Walter Andrés Gómez.

Un himno de oración y de alabanza a Prithivī,
o a la deidad de la Tierra.

La Verdad es elevada y poderosa ley.
Es rito de consagración, de fervor.
Brahma o el espíritu, y el sacrificio,
sostienen la Tierra.

 
 
Sabiduría Ancestral

La importancia de la música y su relación con la cultura Ikú (Arhuaco)

La música tradicional del pueblo IKU está conformada por cuatro instrumentos (charu a´mia, charu cheyrwa, chimború y maraka), los cuales están íntimamente relacionados, como también se relacionan con la naturaleza. El charú representa el viento (brisa), la maraka está ligada al granizo y el chimború refleja los relámpagos. Todos ellos evocan unas fuerzas naturales, por lo que para su previo uso o interpretación, se debe hacer una “ceremonia” para que las fuerzas (los espíritus) que representan estos instrumentos no se sientan usurpados, de esta manera podemos manifestar nuestra gratitud como una ofrenda a todos los entes espirituales de leyes mayores que nos sostienen en el cosmos.
La relación del pueblo con la música va más allá de su uso físico. La connotación y el significado que esta representa en lo espiritual es que a través de ella se da debido cumplimiento de las leyes naturales (Ley de origen), las cuales son intrínsecas a la forma de vida del pueblo y su sana convivencia con el entorno.

Por: Kwakú Makú, Pueblo Ikú

Derechos de la Madre Tierra

En este mes de la Tierra, recomendamos este importante libro: » LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA. Una revolución legal que podría salvar el mundo» de David R. Boyd. Descarga aquí

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Somos un colectivo de voluntarios al servicio de la Naturaleza y de quienes la protegen. Promovemos la investigación y el desarrollo de publicaciones inspiradas en el pensamiento de las comunidades ancestrales, que nos enseña a re-conectarnos con el orden y el equilibrio universal, para sanar nuestra consciencia, corazones y relaciones.

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