«Aulas de aprendizaje en la Montaña Sagrada»
Una continuación del Peregrinaje por los caminos de la Ciencia y del Espíritu.

Por: Walter Andrés Gómez Vera (Vishnu BD)

 

“La Naturaleza me ha educado, como educó las aves del bosque solitario, que allí entonan sus melodiosos cantos y se preparan para construir sabiamente sus casuchitas, sin maestro… Encuentra el hombre el nido del condor tan bien preparado; encuentra la casuchita de varias aves tan bien construidas; encuentra una colmena de abejas, con un centinela en la puerta, y así, armónicamente, se ve arreglado todo”. (Quintín Lame) (1)

Fotografía de Juan Felipe Rios.

A continuación presentamos la segunda parte de un proceso colectivo de aprendizaje y de acercamiento al territorio ancestral en las inmediaciones del Cerro Tusa, a través del peregrinaje y elementos de la sabiduría ancestral como ejes de construcción colectiva, para la conservación y protección de sus ecosistemas y sitios arqueológicos mediante la educación de las presentes y futuras generaciones. “Peregrinaje por los caminos de la Ciencia y del Espíritu” fue la primera parte, esperamos que este segundo informe, más que una conclusión, sea la continuidad de un proceso de vida y de desarrollo comunitario en armonía con el territorio.

Agradecimiento profundo a las autoridades espirituales tradicionales (Mamos) de la Akankurwa Ukumgueka (sitio ceremonial) en la Sierra Nevada de Santa Marta por haber inspirado este segundo encuentro mediante sus ofrendas y pagamentos enviados para el Cerro Tusa, así como a todas las personas involucradas en la logística y participación dentro del peregrinaje.

Introducción

Estamos avanzando hacia el pasado y regresando al origen, es un pensamiento profundo de los pueblos originarios del cono sur de Abya Yala (América) que explica claramente la situación de la ciencia y de la humanidad en general, en la cual el estudio científico se tornó hacia el desarrollo técnico e industrial y la vida en sociedad se volcó hacia un consumismo desmedido. Ahora bien, es interesante apreciar cómo el contexto aparentemente caótico en el cual entramos a partir del año 2020 con la “crisis de la pandemia”, ha iniciado un proceso a nivel mundial de retorno obligado hacia dinámicas casi olvidadas en muchos sectores, como el trueque, el auge de huertas urbanas, el aprecio por las enseñanzas de las tradiciones milenarias, la alimentación consciente, el uso de medicinas alternativas etc, (Capra Fritjof, 2020). Cualquier incertidumbre experimentada ante esta situación es una muestra más de la inconsistencia en pretender aplicar un pensamiento lineal, competitivo y depredador en una realidad natural, cíclica y cooperativa. Como afirman las autoridades tradicionales de diversas comunidades ancestrales, “el así llamado avance de esta civilización occidental nos está llevando hacia nuestra propia destrucción, ahora el devenir nos está invitando a un retorno hacia el origen, hacia nuestra verdadera memoria humana, en simbiosis con la Naturaleza”(2). Por lo tanto, es pertinente preguntarnos ¿cuál es el paso que debemos dar hacia dicho retorno?
Pues bien, consideremos la siguiente metáfora: animales como el colibrí y la abeja, son tenidos en cuenta por las ciencias de la vida y por la sabiduría ancestral, como entidades vivientes que desempeñan un servicio fundamental para el equilibrio de los bosques a nivel mundial, pero también son considerados “maestros”, por que extraen el néctar, la savia más elaborada de las plantas con flores, para mantener sus procesos vitales, al tiempo que intermedian el flujo o intercambio de polen para garantizar la perpetuidad reproductiva de las plantas que aportan su néctar. Similarmente, la humanidad está llamada a aprender a tomar y aplicar lo más esencial y refinado de la ciencia y de las tradiciones originarias, para poder vivir en verdadera armonía con el entorno y para garantizar la permanencia y continuidad del patrimonio heredado por ambas.

Para lograrlo, el sabio, poeta y líder Quintín Lame nos dejó un importante legado pedagógico en sus profundas reflexiones “La Naturaleza me ha educado, como educó las aves del bosque solitario…”, recordándonos que el conocimiento del mundo no proviene exclusivamente de la racionalidad ni de la mística, sino de una relación con la Naturaleza mediada por una interacción de elementos sensoriales, cognitivos y espirituales.

Fotografía de Juan Felipe Ríos. Meditación en El Cuevero.

Confirmando lo anterior y motivados los significativos resultados que obtuvimos como equipo interdisciplinario en el informe “Peregrinaje por los caminos de la Ciencia y del Espíritu”; un grupo de Mamos y estudiantes en formación (3) decidieron respaldar este proceso de exploración e investigación mediante el envío de varios pagamentos (4) con el propósito de conectar el territorio ancestral de la Sierra Nevada de Santa Marta con el de Cerro Tusa en el Municipio de Venecia, Antioquia. De esta manera el mismo equipo fortalecido por nuevos integrantes que sumaron, decidimos emprender un segundo peregrinaje, esta vez con el objetivo de tener un acercamiento intuitivo, reflexivo y espiritual que complemente todos los resultados científicos obtenidos tras el primer encuentro.

La ruta arqueológica que recorrimos fue la misma: las Cuevas de Santa Catalina o el Cuevero, los caminos precolombinos en piedra, la piedra del eco, los cementerios ancestrales, el sitio ceremonial del Cerro Tusa frente a la cara de la Diosa (exceptuando el cementerio III y el petroglifo del Dios Rana, debido a los tiempos en desplazamiento), (Aristizábal Pablo, 2002 y 2019)

Equipo y Ruta Ancestral

Pablo Aristizábal (arqueólogo, antropólogo e ingeniero ambiental – Arqueologística), Víctor Hugo Restrepo (Guía local del municipio de Venecia, técnico en turismo y medio ambiente), Santiago Chiquito García (aero-fotógrafo y editor de video), Angélica Díaz Pulido (Bióloga, especialista en fauna), Natalia Ramírez (Zootecnista. Conservación y declaración de áreas protegidas), Felipe Valencia (Ingeniero Forestal. Madre Tierra Permacultura), Carla Bajonero (Socióloga. Musa del Trópico), Saúl E. Hoyos Gómez (Biólogo y naturalista), Sebastián Restrepo (Profesional en finanzas y relaciones internacionales. Visión Suroeste), Natalia Mejía (Arquitecta. Parques Comfama), Federico Botero (Abogado, Derecho Ambiental. Ecoral), Andrés Walker Uribe (Peregrino), Walter Andrés Gómez – Vishnu BD – (Biólogo, estudiante de Sabiduría Ancestral. Voces de la Madre Tierra), Blanca Dolly Pérez Restrepo (alimentación), Johan Arley Sucerquia (Asistente de campo y guía Cuevas de Santa Catalina. Comunidad de La Portada), Gonzalo Cano Saldarriaga (Asistente de campo y encargado de la yegua. Comunidad de La Portada). Invitados especiales que nos acompañaron en este segundo peregrinaje: David Escobar Arango (Ingeniero de producción y Escritor. Director de Comfama), Alejandro Echeverri Restrepo (Arquitecto, Urbanista y Paisajista. Director de Urbam Eafit), Óscar Andrés Sánchez Álvarez (Periodista. Alcalde del Municipio de Venecia), Juan Felipe Ríos Puerta (Ingeniero Mecánico. Infraestructura y Mantenimiento Comfama), Juan Sebastián Bustamante Fernández (Aquitecto y Paisajista. Coordinador de proyectos Urbam Eafit), Gabriel Mesa Nichols (Médico y artista), Miguel Echavarría Rosado (estudioso del conocimiento Tolteca), Valeria Isaza (Filósofa y Poetiza. Voces de la Madre Tierra), Ana Sofia Buriticá (Periodista. El Espectador), Luisa Fernanda Barrera y Federico Arenas (Guías locales. Venecia la de Antioquia), María Posada (Peregrina).

La ruta ancestral se basó acorde con lo expuesto en el “Peregrinaje por los caminos de la ciencia y del espíritu”, a partir de los tres niveles de desarrollo de la consciencia (Gómez Walter, 2020), los cuales coinciden simbólicamente con la interpretación de las tres dimensiones del mundo Maya y Tayrona (Aristizábal Pablo, 2002 y 2019), adaptados a las características del territorio de la siguiente manera:

A. El Cuevero: Trabajos destinados a sanar el estado de consciencia dormido o en oscuridad, desde nuestro propio origen en el vientre materno. Representado simbólicamente por el plano del Inframundo.
B. Piedra del Eco y Cementerios: Trabajos enfocados en sanar el estado de consciencia indiferente y ofensas a los ancestros. Representado por el plano Intermedio o terrenal.
C. Altar Ceremonial frente a la cara de la Diosa: Trabajos destinados a desarrollar la consciencia trascendente. Representado por el plano del Supramundo o Celestial.

Vale la pena resaltar que los árboles antiguos, las fuentes de agua y los caminos ancestrales son de importancia significativa y por ello fueron el lugar de círculos de palabra y meditación.

Aulas Ancestrales

Las diferentes corrientes pedagógicas de occidente plantean una relación entre el estudiante y el maestro a través de una transmisión autoritativa del conocimiento, donde la memorización y la evaluación cuantitativa rigen el proceso de aprendizaje (conductismo y cognitivismo); donde la racionalidad y las estructuras abstractas (constructivismo) intermedian la relación con la realidad (Antón Cuadrado, 2019). Sin embargo, pese a que todos estos elementos son sumamente elaborados e interesantes, lamentablemente se tiende a caer en el dogmatismo y el antropocentrismo al considerar que únicamente a través de los sentidos y de la razón podemos acceder al conocimiento y al excluir fundamentos sumamente importantes de la sabiduría de los pueblos originarios, tales como el tiempo en espiral, el autoaprendizaje y el papel que juega el territorio o la misma Naturaleza como un sujeto activo en el proceso de aprendizaje; por lo tanto, como lo afirman importantes autoridades ancestrales y académicas, la Madre Tierra es nuestra verdadera Maestra, ya que todo el conocimiento que la humanidad ha adquirido proviene de ella (Lame Quintín, 2004 y Green Abadio, 2016), al aceptar esto estaríamos dando un paso en salir de las “sombras” del antropocentrismo (y de considerar que sólo la figura masculina del ”hombre” racional es la única fuente del conocimiento) hacia una visión donde la Naturaleza o la Madre Tierra es el epicentro de nuestras interacciones científicas, culturales, sociales, etc.

Basados en lo anterior, cada sitio arqueológico, junto con sus características ecológicas y geológicas (árboles antiguos, ríos, humedales, terrazas, cuevas, formaciones rocosas etc.) ha sido considerado dentro de este texto, no sólo como un sitio de peregrinaje o visita ritual, sino también como “aulas naturales o ancestrales”, donde cada persona, independientemente de su condición social, biológica, o cultural, puede interactuar recíprocamente con el lugar, a través de herramientas de la sabiduría ancestral, como las experiencias vivenciales y el conocimiento intuitivo, propiciando un estado de consciencia que puede no solo sanar a la misma persona sino también al territorio. La relación docente (guía) y estudiante (visitante), deja entonces de ser un dúo aislado del entorno, para convertirse en un trío (junto con el aula natural); el conocimiento deja de ser un simple producto o cosa adquirida por los sentidos, para convertirse en una revelación de realidad. Nos encontramos entonces ante una correspondencia de filosofías, por un lado la capacidad de aprender directamente de la Naturaleza (Lame, 2004) y por otro la voluntad de percibir la realidad más allá de la apariencia, que aparece en filósofos como Platón (5) y en Naturalistas como J.W. von Goethe y A. von Humboldt (6).

Por lo tanto, debe entenderse que la explotación minero energética de estos territorios por parte de compañías como Anglogold Ashanti y Gran Colombia Gold, constituye no solo una amenaza para el patrimonio biológico, geológico, hídrico y cultural, sino también un atentado contra el legado histórico y educativo que se haya en la memoria de cada sitio sagrado.

Reciprocidad

Tanto para el que estudia la Naturaleza a través de los sentidos y la razón (en la ciencia), como para el que la estudia la través de la introspección e intuición (sabiduría ancestral) existen diversos puntos en común, los cuales mencionaremos tangencialmente: por un lado ambos métodos están basados en la práctica o la experiencia vivencial (experimentos para los estudiantes de ciencia y visiones meditativas para los estudiantes de sabiduría); ambos apelan a la observación como una fuente primordial de conocimiento, variando por supuesto el fin de la observación (el mundo interno, los niveles de consciencia y su materialización en el plano sensible, para el estudiante de la sabiduría y los fenómenos físicos, químicos y biológicos para el estudiante de la ciencia). Gradualmente ambos van descubriendo paso a paso las conexiones existentes entre todos los elementos que componen la realidad, hasta el punto de descubrir que su propia conciencia individual y su propio ser también hacen parte de un tejido mucho más amplio y lleno de diversidad (Capra, 1983).
Ahora bien, dado que en la Naturaleza existe una reciprocidad o complementariedad entre opuestos (como lo es el del día y la noche, frío y caliente, femenino y masculino etc.) (Gavilán, 2011) ¿Por qué no concebir una complementariedad recíproca y sin competencia entre la ciencia y la sabiduría ancestral, no solo en la teoría, sino también en la vivencia de cada persona? Pues bien, maravillosamente este cometido hace parte de los resultados y conclusiones de los integrantes de este peregrinaje, lo cual es una evidencia para que instituciones comprometidas con el servicio a la Naturaleza puedan llevar a cabo y replicar en la sociedad en general, evitando así el consumismo depredador que amenaza cada vez más con el deterioro ambiental, cultural y humano.

Resultados y Conclusiones

Juan Felipe Ríos Puerta (Ingeniero Mecánico, Infraestructura Comfama):

“Mi intención fue abordar un proceso de sanación interna para empezar a crear lo que veo desde mi rol en Comfama, el cual puede explicarse mediante una cosmogonía, que se podrá contar a través del mito o través de un cuento.

Quiero abordar este territorio ancestral, mágico, imponente, abordarlo desde una mirada humilde, acercarse a él con respeto, como quien se acerca al encuentro mágico con sus ancestros. Despojarse de los zapatos y caminar sintiendo las fibras mismas que desde el vientre de la tierra se construyen permitiendo los torrentes que resignifican la vida a cada instante.

Acercarse al territorio como a un organismo consciente, dotado de inteligencia vital, atreverse a desnudar el alma para permitir conexiones mágicas, conexiones ancestrales, acercarse a lo que fuimos, a lo que somos y lo que seremos, adentrarse con reverencia, con la reverencia que exige el encuentro con la cosmogonía misma, con el origen, con el mito, atreverse a ver por encima de los límites del tiempo y el espacio, trascender los límites del pequeño espectro que nos permiten los ojos para ver con el alma, ver con los ojos del alma que ha trasegado vidas, que ha trascendido muertes. Conectarse a través de los sentidos con los sonidos, las texturas, las sensaciones, los ritmos, las relaciones y permitirse reconocer nuestra simbiosis con lo vivo, con la tierra, con el agua, con el fuego, con el aire, entenderse como parte de la tierra, como parte de las relaciones ecosistémicas. Disfrutar de la posibilidad que se crea al permitirse caminar, gozar de la majestuosa vista del vuelo de las aves, vibrar con el perfecto y armonioso sonido del vuelo de un colibrí en las cuevas, extasiarse con la majestuosidad del bosque, conectarse con la magia de la vida, asombrarse con las formas, degustar sabores, descifrar olores, ser conscientes del maravilloso regalo de la vida y de todas las relaciones que hay detrás de ella.

Comprender que el regalo de la posibilidad se nos es dado a cada instante, percibir el toque del viento que transporta historias, deleitarse en el milagro de la conversación, detenerse a valorar el lenguaje y las relaciones con el otro.

Este fue mi viaje personal en el Suroeste, que me permitió entender lo mágico de Cerro Tusa y la enorme responsabilidad que acogí con amor por este territorio y por mostrar con mi trabajo este maravilloso lugar lleno de magia y armonía».

Natalia Mejía (Arquitecta. Parques Comfama):

“De qué se trata tu viaje?, por qué debes volver?…

Darle una nueva oportunidad al peregrinaje, para constatar que a través del caminar, se puede sanar. Fue un fin de semana de compartir experiencias, conversaciones, comidas, rituales. Fortaleciéndonos y tejiendo alianzas entre nosotros, cada uno desde su experiencia y labor.

Encuentro necesaria mi visita a este territorio sagrado, no solo desde el punto de vista físico, sino también desde mi ser emocional; una vez que logré conectarme con mi origen, mis antepasados y mis ancestros, lograré aportar desde mi profesión.

Vivir esta maravillosa experiencia me ha hecho entender que la fuerza y conexión con este territorio son fundamentales para el ejercicio de diseño en el que me encuentro: caminarlo, recorrerlo y apreciar una y varias veces. Los límites de la experiencia en la Montaña Sagrada superan los establecidos por un predio. Por esto, el parque deberá aportar con su desarrollo a la conexión con nuestros antepasados a través del reconocimiento de los senderos, las terrazas, los antiguos cementerios, las piedras ceremoniales y todos los rituales en torno a ellos.

Salir de nuestro agitado presente para entender el pasado y aportar de esta manera a la región en el cuidado y conservación de su abundante Naturaleza.

Así, puedo responder con tranquilidad que el viaje se trataba de mi. De comprender que hago parte de esos seres que transitaron por estos lugares, de saber que no es algo ajeno a mí. De proponer con el desarrollo del parque, que cada persona que tenga la iniciativa de vivir esta experiencia, comprenda que el viaje es hacia su origen».

Pablo Aristizábal (arqueólogo, antropólogo e ingeniero ambiental – Arqueologística):

Los peregrinajes hacia las cuevas y montañas sagradas : un viaje al interior

«El peregrinaje tiene un sentido espiritual en tanto los seres humanos salen de su rutina y de su espacio habitual para visitar otros sitios por fuera de sus aldeas. Según el antropólogo Víctor Turner (1973), los peregrinajes religiosos son « fenómenos liminales » Frecuentemente, los santuarios visitados durante los peregrinajes presentan la particularidad de encontrarse ex-nihilo. En otras palabras, se situan en sitios periféricos y por fuera del espacio de la vida cotidiana. Igualmente, estos se visitan en ciertos momentos propicios y extraordinarios, según los ciclos calendáricos de fiestas religiosas, luna llena, eclipses, solsiticios y equinoccios, o cuando hay eventos de carácter excepcional como una sequía. Turner propone que el hecho de estar al exterior del espacio doméstico y del tiempo cotidiano, en una situación liminal, conduce a una anti-estructura social, que el denomina « communitas », en el curso de la cual se crean relaciones por fuera de jerarquías y de las relaciones sociales que tienen su curso normalmente en el grupo. En palabras de Turner « communitas es una relación generada espontáneamente entre seres humanos totalmente iguales y al mismo nivel, desprovistos de sus atributos culturales » (Turner, 1973 : 216).

El periplo o peregrinaje comprende una experiencia purificadora a través del caminar y de la contemplación profunda de los sitios. Es en términos del antropólogo Arnold Van Gennep (1909) un « rito de paso » durante el cual las personas se alejan de su espacio familiar para visitar lugares lejanos donde ellos « se transforman », para finalmente regresar a su espacio doméstico. El peregrinaje entonces presenta las etapas de un rito de paso descritas por Van Gennep (1909) : separación, limen (umbral) y reagragación. Los seres humanos se purifican durante el recorrido antes de acceder al santuario, se preparan para encontrar las divinidades durante el ritual. Luego, ellos retornan a sus comunidades cargados de un valor o de un poder simbólico que será irrigado a sus seres cercanos, así como con productos exóticos para redistribuirlos.

Es así como los santuarios constituyen centros que captan y reenvían, haciendo eco de una diléctica entre los ciclos de contracción y de expasión de la vida social.

Por la vía de los desplazamientos de carácter religioso, como el peregrinaje y las procesiones, las personas recrean las antiguas migraciones. Los sedentarios vuelven a ser nómadas a través de los movimientos cíclicos. Las sociedades de agricultores retornan a su estado primordial de bandas nómadas e itinerantes.

Los grupos humanos que habitaron los alrededores de la cuenca de la quebrada Sinifaná y las tierras bajas del cañón del río Cauca (actuales municipios de Fredonia, veredas Morrón, Poblanco y Marsella ; municipio de Venecia, vereda Arabia y corregimiento de Bolombolo ; municipio de Concordia ; municipio de La Pintada, etc.) habrían emprendido largos desplazamientos para encontrarse en las tierras altas alrededor de Cerro Tusa. Esta es una zona menos habitada, que se caracteriza por la presencia de montañas poderosamente atractivas por su forma e imponencia, así como por cuevas. Los caminos que conducen a esta zona, están trazados por las crestas, cuchillas y cimas de colinas, sectores de alta visibilidad panorámica, incluso demarcados por algunos petroglifos que nos sugieren una travesía sagrada. Las comunidades indígenas posiblemente se congregaban en estos lugares con el fin de efectuar sus rituales y depositar sus ofrendas, pero también para realizar transacciones comerciales. Es así como las cuevas de Santa Catalina y los organales de Titiribí pudieron haber constitudio importantes santuarios a nivel regional, según las evidencias cerámicas encontradas con materias primas de procedencia lejana. Estos fueron centros de capatación y convergencia de los diferentes grupos étnicos o clanes instalados en los alrededores y contrafuertes de las altas tierras volcánicas.

En la actualidad, emprendemos con un grupo maravilloso de personas y amigos estos peregrinajes por rutas ancestrales transitadas de manera continua por aproximadamente 2000 años, que nos permiten reactualizar los mitos de origen, reencontrarnos con nuestra esencia y nuestro pasado, así como ritualizar los viajes. Es decir, caminar de una manera trascendente, encontrando una poética en cada espacio, observando profundamente desde diversas ópticas, y a la vez adorando los lugares. Esta nueva forma de viajar, en la cual se aprende en « communitas », es el ideal que buscaría el Parque Arqueológico y Natural Cerro Tusa, donde las personas acudan a sanarse de la vida urbana, a veces contaminada y monótona, de las dificultades de la vida cotidiana, de los roles y jerarquías sociales. En el Parque Cerro Tusa no solo se aprende de geología, fauna, flora y de la vida de los ancestros, sino acerca de nosostros mismos, cruzando un umbral, accediendo a portales, para luego regresar del limen, mejorar nuestras vidas y reforzar las relaciones sociales.
La misión de estos peregrinajes y pagamentos de equinoccio de invierno y luna llena ha sido reactivar sitios ancestrales que fueron sacralizados y venerados por siglos, pero que después de la desaparición de estas civilizaciones alrededor del año 800 d.C. quedaron olvidados, muchos fueron profanados y sus guardianes se debilitaron. También ha sido una gran oportunidad que nos ha convocado, a construir de manera espontánea una visión conjunta entre ciencia y espiritualidad, para entender y sentir como debería ser la aproximación al Parque Arqueológico y Natural Cerro Tusa, desde esta fase de diseños. Estamos obteniendo las instrucciones de uso, con el apoyo y guianza de los mensajeros como Vishnu (Walter Gómez) y de los Mamos de la Sierra Nevada de Santa Marta, últimos pueblos guardianes de las tradiciones milenarias y quienes viven según la sabiduría de la América Precolombina».

Natalia Ramírez (Zootecnista. Conservación y declaración de áreas protegidas):

«Se ratifica la conexión del desarrollo de las comunidades con el entorno natural, para mí es indudable que el trabajo de conservación es social, pues son los habitantes del territorio a partir de quienes deben partir las acciones para restaurar o mantener las características naturales de un lugar.

Despertar el sentido de pertenencia hacia los recursos naturales y culturales de los habitantes del planeta es clave para lograr un cambio en la forma en como nos relacionamos con nosotros mismos y en consecuencia con la Naturaleza».

Federico Botero (Abogado, Derecho Ambiental. Ecoral):

«Siempre que visito el Suroeste, mi conclusión es que necesitamos construir una nueva visión, que detone nuevas narrativas, otras posibilidades alrededor de la abundancia de la Naturaleza y de la vida. Transitar de un desarrollo degenerativo, a un desarrollo regenerativo. No nos podemos quedar lamentándonos de lo que fue, o no fue; en la queja, o en la confrontación. Reconociendo en que hemos fallado en la relación con la Biósfera, con la Etnósfera, todos nos tenemos que hacer cargo, como individuos, como sociedad. Más allá de las diferencias, debemos trabajar juntos alrededor de lo que nos une. «Nos une un pegamento que los poetas llaman amor (…). Que sea el corazón el que lleve el acto, en el intento». Más allá de la culpa, o los lamentos, necesitamos construir una visión alrededor de las oportunidades. Un “Desarrollo Sostenible” no puede seguir sonando a una carga, debe ser una visión alrededor de las posibilidades… Y para avanzar necesitamos hacer explícitas esas dimensiones de crecimiento. Un crecimiento que debe ser cualitativo, que refleje la salud del todo del que somos parte. Un buen crecimiento, que funcione para todos».

Juan Sebastián Bustamante (Arquitecto-paisajista, coordinador de proyectos de URBAM, Universidad EAFIT):

«Resulta clave la combinación de la caminata por todos estos lugares naturales que resultan excepcionales, junto con las historias antropológicas y arqueológicas, de las flautas y de los rituales que han hecho de este peregrinaje una experiencia muy especial.

Desde mi labor como arquitecto, que también ha estudiado acerca del paisaje, resulta fundamental entender que existe un espíritu protector de todo lugar, entendido como Genius Loci, o “el genio del lugar”; esto desde la mitología Romana. Siendo este un principio importante del diseño paisajístico y de jardín, y asemejándose también a los preceptos de las comunidades ancestrales.

Refiriéndose a este “Genius Loci”, Alexander Pope, en diciembre de 1731, publicó su Epístola IV a Richard Boyle, Conde de Burlington. Un poema didáctico sobre arquitectura y jardinería donde se hacía una llamada al sentido común, al buen gusto y a la mesura:

Construir, plantar, sea cual sea la intención,
Alzar la columna o tender el arco,
Ensanchar la terraza o enterrar la gruta,
En todo, la Naturaleza nunca debe ser olvidada.
Pero tratemos a la diosa como a un hada modesta,
No la cubramos demasiado ni la dejemos totalmente desnuda,
Que todas sus bellezas no puedan ser espiadas por doquier,
Porque la mitad de la habilidad está en esconder decentemente.
Ganará todos los puntos quien con placer confunda,
Sorprenda, varíe y oculte los límites.

Consultemos en todo al genio del lugar:
él dice si las aguas se elevan o se caen,
o ayuda a las colinas ambiciosas a escalar el cielo,
o extrae del valle teatros envolventes,
él convoca al paisaje, atrae los claros que se abren,
une los bosques serviciales, y hace variar las sombras,
a veces frustra las intenciones y a veces las orienta,
pinta cuando plantamos y diseña cuando trabajamos».

Saúl E. Hoyos Gómez (Biólogo y naturalista):

“Una comunidad imaginada es una comunidad de gente que en realidad no se conocen mutuamente, pero que se imaginan que sí. Tales comunidades no es una invención reciente. Reinos, imperios e iglesias han funcionado durante milenios como comunidades imaginadas.” Yuval N. Harari. De Animales a Dioses

Así mismo, como Yuval N. Harari., en su libro “De Animales a Dioses” nos presenta las comunidades imaginadas, nosotros, con nuestro Peregrinaje, empezamos a ser parte de esta Comunidad Imaginada.

Aquí donde la magia se baña en el mismo río con la ciencia.
Aquí el paisaje comulga con el ser. Mientras se recorre el Territorio Sagrado.
Aquí aprovechamos no solo para disfrutar y llenar el alma, sino que aprovechamos para sanar, para sanarnos y sanar el territorio.

Hay incluso tiempo de hacer una introspección.
¿Quién soy?
¿Qué vine a ser en este plano?
¿Cómo puedo compartir mi plenitud?
Ser feliz,
¡tenemos un propósito!».

Valeria Isaza Jiménez (Licenciada en filosofía y poeta):

«En uno de sus poemas, el poeta Cartagenero Raúl Gómez Jattin, anuncia lo que más que un simple verso se convertiría en profecía, y estaría grabado por siempre en su tumba; “el tiempo del nuevo amor se acerca”.

En medio de una montaña tan sagrada como lo es Cerro Tusa, podía sentir el mismo verso del poema crecer y crecer en mi corazón, gracias a la acústica y el eco de la piedra. Las ofrendas que se entregaron en los sitios sagrados del Cerro fueron especiales no solo por el hecho de que se tratasen de pagamentos, sino por el hecho de que estuvimos trabajando en nuestro interior, porque lo que le entregamos a la montaña como ofrenda a la Madre Tierra fue lo más profundo de nosotros: nuestros miedos, nuestras ansiedades, nuestros sufrimientos, y siempre, siempre nuestro amor. Comprendiendo que para poder sanar a la Madre Tierra es necesario repararnos a nosotros mismos primero, entregando la medicina que se va despertando dentro nuestro y enviándola dulcemente a los bosques, a los ríos, a los animales, a las montañas y los mares.

Así que con toda la magia de la montaña aún retumbando en mi corazón, puedo afirmar que ese tiempo del nuevo amor del que hablaba Jattin ha llegado».

Luisa Fernanda Barrera y Federico Arenas Ballesteros (Guías Locales):

«Reconocer el valor Etno-historico de un territorio, a través de años y estudios científicos y lograr transmitir ese valor y cariño a personas que hoy en día cumplen roles fundamentales para el futuro del Parque Arqueológico y Natural Cerro Tusa es admirable.
Gracias al Arqueólogo y Colega Pablo Aristizábal por compartir sus saberes y experiencia con nosotros.

Sentir la frescura de los árboles, el cálido sol, poner todos
los sentidos alerta con los colores infinitos de las aves nos hace olvidarnos del tiempo, ocupaciones, distracciones y memorias que nos dañan la paz. Fue plenitud lo que vivimos al realizar este recorrido en este lugar de luz, historias y conexión con nuestros  antepasados.
También sanamos el pensamiento, el Corazón hasta los recuerdos.

Como Guías queremos transmitir ese amor por esta tierra a todas las personas que nos visitan, compartirles el privilegio de poder estar aquí. Así como nosotros amamos, cuidamos, respetamos  esta montaña, sus caminos, plantas, aves, soñamos con enamorarlos de cada memoria y paso dado aquí».

Gabriel Mesa Nichols (Médico y artista):

«Se dió un peregrinaje por los sitios sagrados de Cerro Tusa, que comenzaron a ser el centro energético del mundo (junto con la Sierra Nevada de Santa Marta y otros sitios sagrados por todos los continentes) desde hace siglos. Pasamos del inframundo en las cuevas sagradas donde los antiguos (años 0 al 800 d.C) hacían rituales y ofrendas, al mundo medio al pie del Cerro y divisando el mundo superior el cielo en la cùspide de la pirámide volcánica.

Y este despertar de este centro busca que al conectarlo con la Sierra Nevada de Santa Marta, se convierta en el centro energètico del Suroeste y definitivamente oriente la vocación de esta tierra hacia la preservación del medio ambiente, el desarrollo armònico y el ecoturismo; todo como elemento para cambiar la consciencia del ser humano hacia el BIEN SER.

Este parque, con todo el desarrollo y su poder de conectarnos con las raíces, el futuro y el pasado, con todo su alrededor permitirá darle el puntillazo final a los intentos de Anglo Gold Ashanti de acabar con nuestra mayor riqueza, la cual está por encima del suelo, y no por debajo de este. Será el centro neurálgico del biosuroeste, y marcará el comienzo de una nueva era. Por eso fue un trabajo intenso y agotador, peregrinando por los sitios sagrados, pagando, agradeciendo y conectando».

Walter Andrés Gómez – Vishnu BD – (Biólogo, estudiante de Sabiduría Ancestral. Voces de la Madre Tierra):

«Si bien puede escribirse y escucharse con cierta belleza la frase “aprender de la Naturaleza”. Vivenciarla implica toda una disciplina y rigurosidad, donde la descolonización de nuestro pensamiento hace parte de la base de todo un proceso de vida que culmina con la realización de la verdadera realidad, en la cual la Ley de Origen (los principios que rigen la vida) se integra en nuestra cultura, nutriéndola, transformándola y conservandola como parte de un todo orgánico. Como he mencionado con “Peregrinaje por los Caminos de la Ciencia y del Espíritu” preguntarnos ¿Qué significa ser un estudiante de esta gran Maestra?, es el tema central que debemos abordar para poder iniciar consistentemente un cambio de paradigma. La responsabilidad está entonces en las instituciones y comunidades que buscan llevar a una conexión con la naturaleza a las personas del común, en caminar por el sendero de la coherencia y el respeto por estos principios de Origen».

Notas

(1). Cita original de la obra: “Los pensamientos del indio que se educó dentro de las Selvas Colombianas”. Editorial Universidad del Cauca, 2004.

(2). En el presente texto, la palabra Naturaleza lleva mayúscula inicial al igual que la palabra Madre Tierra, ya que según nuestro estilo literario, consideramos que todos los sujetos deben llevar esta connotación. 

(3). Atendiendo respetuosamente a su solicitud, solo se hace mención de Ukumgueka, el sitio ceremonial que cuidan y protegen, mas no sus nombres personales ya que se trata de un servicio que según ellos, gradualmente irá madurando.

(4). Pagamento: “Proceso tradicional donde hay un intercambio amoroso con las autoridades espirituales de un territorio y con la divinidad. No se trata de algo material”. Tomado de “Voces de la Sierra Nevada”, 2018. Santa Marta.

(5). Para Platón, la realidad se puede comprender en dos niveles: el mundo sensible (lo que perciben los sentidos) que está sujeto a cambios y el mundo de las ideas, en el cual los conceptos son universales y eternos.

(6). Tanto Humboltd (Jiménez Bárbara, 2017) como Goethe (Gómez Walter, 2014), en su labor de Naturalistas llegaron a la comprensión de un tipo de conocimiento trascendente de la Naturaleza como un gran organismo, apelando a un arquetipo o ideal de conocimiento.  

Agradecimientos

A la Ley de Origen que nutre y sostiene la vida, así como al territorio ancestral del Cerro Tusa por permitirnos sanar y aprender con el. A las autoridades espirituales tradicionales de Ukumgueka, por su acompañamiento a la distancia.  

A todo el equipo de directivas y diseñadores de Comfama y de Urbam EAFIT por soñar y crear en equipo. 

Al Alcalde del Municipio de Venecia Óscar Andrés Sánchez por la acogida y todo su apoyo con el transporte local del equipo en el Bus de la Alcaldía, por las excelentes crónicas sobre el peregrinaje, fotos y videos, y por el interés y compromiso con el Parque Arqueológico y Natural Cerro Tusa.

A Gloria Restrepo por su hospitalidad al acoger a todo el equipo en su hogar, el Paraíso de La Cascada.

A La Mona, por los alimentos y fiambres preparados con cariño, y el calor humano en el Hotel Casa Luna.

A Don Arlex por el alquiler de una yegua muy mansa.

A Johan y Chalo por el apoyo en campo y la gran amistad.

Al conductor del Bus Municipal Fernando Vega, por recogernos cada día a pesar que nos cogía la noche…

A Valeria Isaza y Pablo Aristizábal por las correcciones para este intento por plasmar en la escritura, la memoria eterna del territorio sagrado. 

A Santiago Chiquito García por sus Aero-fotografías en Dron.

Bibliografía

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Anexos